JUNTOS SOMOS MÁS FUERTES

jueves, 9 de abril de 2015


Una situación como la que estáis viviendo es dura, muy dura, tanto por los hechos que os han ocurrido en sí, como por lo interminable que se hace la respuesta judicial. Me consta que la mayoría de vosotros tenéis síntomas de depresión y a veces, cuando no se ve una salida, es fácil dejarse llevar por la desesperación. Pero la solución no es el suicidio. 

Cada uno de nosotros somos más fuertes de lo que podemos creer en los momentos de debilidad. Cuando somos pequeños, a la mayoría de las personas la vida le resulta fácil y feliz pero, a medida que pasan los años, aumenta la posibilidad de que la vida nos golpee: la pérdida de un hijo, una catástrofe natural que nos haga perderlo todo, una enfermedad que nos deje inválidos o, aunque os suene muy lejano, tener que huir a un campo de refugiados... Ninguna de las desgracias que he nombrado es mayor ni menor que la vuestra. Cada persona sufre exclusivamente su dolor, aunque sea capaz de entender el de otros. Os he puesto estos ejemplos porque no elegimos las desgracias que nos ocurren, pero sí podemos elegir la actitud que tomar ante ellas, y convertirnos en víctimas o en supervivientes depende de ello. 

El problema es que el dolor psicológico nos da la impresión de que no va a acabar nunca, pero eso no es verdad. A veces, en medio de la desesperación, nos parece que la salida más fácil es la muerte, pero hasta esos pensamientos acaban por pasar. Y siempre es más fácil si recurrimos a hablar con alguien, amigo, familiar o profesional, que nos escuche y que nos ayude a comprender que se puede salir. En un naufragio, a veces es necesario nadar y, cuando estamos cansados, basta con flotar o agarrarse a algo que lo haga. 

No estáis solos, aunque a veces os lo parezca. El hecho de haber conseguido llegar a crear una red como la asociación o de haberos hecho oír, y bien alto, en los medios de comunicación es una muestra de ello. Fueron las redes de familiares y amigos, y la solidaridad de muchos desconocidos, las que hicieron sobrevivir a la gente en lugares como Auschwitz, o actualmente, en lugares como Siria. Sed conscientes de que sois más que una asociación: sois una red de apoyo. 

Una compañera vuestra ha intentado tirar la toalla la semana pasada. Quizás sea el momento de recordarle a ella, y a todos, que pedir ayuda es la mejor manera de agarrase a la vida y que cada uno de vosotros sois fundamentales para los que os quieren.

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